Para hacer tacos al pastor… paso número uno: la elección de la carne

Tienes ante ti el reto de hacer una fiesta en el jardín de tu casa y estas lucubrando qué hacer. Bueno, tienes dos alternativas muy claras:

  • La primera es dejar el trabajo más complejo en manos de los expertos y contratar algún tipo de servicio, que bien pueden ser aquellos que ofrezcan tacos de pastor para eventos, taquizas a domicilio o si es algo mucho más formal, entonces un servicio de banquetes.
  • El segundo plan sería que hicieras tu misma la comida, y bueno, puedes recurrir a la ayuda de tu pareja, familiares o amigos.

La idea es que, en lugar de sentirte abrumada, disfrutes del evento que tienes en puerta.

Si eres de las que les gusta cocinar y quieres ofrecerle a tus invitados una comida incluso fuera de lo común puedes pensar en hacer algo especialmente “vistoso” para la vista de tus comensales que a la vez es algo complejo de preparar.

Estoy pensando en hacer un vistoso trompo de tacos al pastor.

Por supuesto sabes que este es un platillo delicioso y particularmente espectacular, por la forma como se sirve un taco de este tipo pero, ¿qué hay detrás de este platillo?, ¿cómo se prepara la carne?, ¿qué deberás saber para que todo salga bien?

En primer lugar, hay que ir a lo básico y esto es, ¿cuál es la mejor carne para usar? ¿Cómo puedes cortarla tan delgada? ¿Qué tal el adobo? ¿Hay un momento ideal para marinar?

Luego está el tema de cocinar todo la carne junta y formar el famoso trompo por lo que, ¿podemos replicar un asador vertical? ¿Hay alguna otra opción viable que funcione?

Vaya, son muchas interrogantes y cada vez se pone más compleja su elaboración.

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Por ejemplo, el tema de la carne. Normalmente, el pastor se hace con el hombro deshuesado del cerdo, cortado súper, súper fino. Si tienes la suerte de vivir cerca de un mercado de carne mexicana, probablemente la podrás encontrar justo en el mostrador de carne y habrá que pedirla que la corten en rodajas muy delgadas que estaremos cocinando muy lentamente.

Si no tienes acceso al hombro de cerdo, puedes recurrir al solomillo de cerdo. Es un corte de la espalda del cerdo hacia las patas traseras (los jamones), el solomillo es mucho más fácil de trabajar por lo que es más fácil de rebanar y es más tierno que el hombro.

Ambas son cosas buenas, el problema es que carece de grasa y tejido conectivo, por lo que es propenso a que se seque conforme se vaya cocinando.

Otra opción puede ser el recurrir al vientre de cerdo. Es el corte más gordo de todos, de hecho, es aquí de donde se obtiene el tocino. El vientre de cerdo está lleno de sabor y tejido conectivo y se pueden obtener tacos con carne extremadamente jugosa.

Para apoyarte en el cortado fino de la carne deberás contar con un cuchillo muy afilado el cuál deberás afilar constantemente y para hacer que las lonjas de carne sean delgadas puedes recurrir a golpearla de forma plana poniéndolos en una bolsa de plástico resistente abierta ayudándote del fondo de una sartén.

Ahora bien, ya sabemos que lo mejor es el hombro de cerdo pero si no se tiene acceso a esta carne, lo ideal y por practicidad lo mejor es hacer una combinación de solomillo y vientre.

Ambos tipos de carne se complementan perfectamente cuando se trata de sabor. El vientre puede ser un poco difícil de cortar correctamente pero con el truco del aplanado se puede salvar la situación.

Como observarás, apenas dimos respuesta al tema de la carne y nos espera lo mejor que es el adobo y cómo y dónde cocinar la carne.

Ya para estas alturas, estoy considerando mejor contratar el servicio y disfrutar del evento.

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